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El
hijo del heladero
La infancia de Pedro
Juan Gutiérrez fue quizás demasiado intensa
y cambiante. Sus padres, su hermano y él vivían
viajando con frecuencia entre Pinar del Río -una ciudad
fea, pobre e insípida, en la zona tabacalera por excelencia,
al oeste de Cuba- y Matanzas, una ciudad portuaria, industrial,
dinámica y atractiva, donde el dinero corría
tanto como en La Habana.
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Sus
padres se habían casado en 1949, dejaron las vegas
de tabaco donde habían nacido, se instalaron en
Pinar del Río y pusieron un bar-restaurante que
quebró enseguida. Quedaron en la ruina total. Pidieron
prestados 300 pesos (un peso era equivalente a un dólar
en aquella época), e iniciaron un negocio de distribución
de helados en Matanzas. |
Pedro Juan nació el 27 de enero de
1950. Hoy en día es un experto en helados. Desde pequeño
se aficionó a saber cómo se fabrican, a probarlos
y venderlos junto con su padre.
| Matanzas
era “La Atenas de Cuba”. Allí se originó
el danzón, la rumba, el guaguancó, el yambú,
y fue la cuna de la gran industria azucarera y peletera
desde el siglo XVIII. También nacieron y vivieron
allí los grandes poetas románticos del siglo
XIX. La burguesía matancera, básicamente
la productora de azúcar, construía mansiones
y brindaba mecenazgo a artistas y escritores cubanos y
extranjeros. La ciudad rivalizaba y copiaba a La Habana. |
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Dos grandes ríos
–Yumurí y San Juan– atraviesan la ciudad,
construida alrededor de una bahía profunda y enorme,
con playas bellísimas, incluida Varadero, a sólo
cien kilómetros al este de La Habana. Es difícil
encontrar en Cuba un sitio mejor para vivir.
Adolescencia •
Década de los '60 •
Periodista •
Escritor • Pintor •
Ciclo de Centro Habana•
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