Entrevista a Pedro Juan Gutiérrez
"El escritor debería ser la conciencia alerta y crítica de la sociedad"
Pedro Juan Gutiérrez Cuba 1950. Ha ejercido los más variados oficios: vendedor de helados, cortador de caña, soldado, periodista. Es pintor, escultor, poeta visual. Vive en La Habana. En España se ha publicado la colección de relatos "Trilogía sucia de La Habana" y la novela "El Rey de La Habana" . Ambas obras, traducidas a varios idiomas, han tenido una acogida espectacular. Su segunda novela, "Animal tropical" , ha sido galardonada con el Premio Alfonso García-Ramos de Novela 2000, otorgado conjuntamente por el Cabildo de Tenerife y Editorial Anagrama, y el "Insaciable hombre araña".
La entrevista se realizó en San Lázaro en Centro Habana, Febrero 2004, con motivo de la XIII Feria Internacional del Libro de la Habana.
P.- El año pasado se presentó "Animal Tropical" en la Feria Internacional del Libro de la Habana por el director de la UNEAC del departamento de literatura Francisco López Sacha. ¿Supone esto una estimación y aceptación a alto nivel?
Pedro Juan Gutiérrez: No, en absoluto. Date cuenta que "Animal Tropical" es el tercer libro de la pentalogía Centro Habana. Esta aceptación tendría cuando se publiquen todos los libros. Yo les propuse empezar con la Trilogía..., pero me dijeron que no. Querían publicar "Animal Tropical" . Se presentó en la Feria del Libro del año pasado y después prácticamente no se distribuía, para no decir que NO se distribuye. Yo me he ocupado de esto por todas las librerías preguntando por el libro. Fue además muy molesto porque cambiaron la fecha de la presentación tres veces. Es decir que hubo muchos problemas por detrás de esta edición.
A mí, por lo demás, no me preocupa demasiado tampoco si hay una aceptación o no. Yo sé que mi literatura es bastante provocativa. Es una literatura bastante complicada desde este punto de vista, ¿no? Tengo que buscar mis sectores. Quiero decir que esto no solo sucede en Cuba.
En los EE UU, por ejemplo, de los que se supone que son las antípodas de Cuba, me sucede esto mismo. Se editó "Trilogía sucia de la Habana" , pero publicaron una cantidad que yo consideré comercialmente muy poca porque no son comerciales unos 20 mil ejemplares. Y ya, desconectaron de mí y ya no quieren publicar ningún otro libro mío.
O en Suecia, hay como unas ocho editoriales aproximadamente que han rechazado "Animal Tropical" sistemáticamente. Creo que se consideraron muy ofendidos con "Animal Tropical".
No obstante, estoy publicado en 17 países. Así que hay que ir asumiendo las cosas como vienen. |
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P.- ¿Y en Cuba? ¿Se publica en Cuba a Pedro Juan Gutiérrez?
PJG .- En Cuba ya llegará el momento. Esto ha pasado con otros libros también complicados asi libros como "Hombres sin mujer" (1938), de Carlos Montenegro. Es una novela muy extraña, muy interesante. Trata el tema del amor entre hombres, la homosexualidad, muy bien hecho, en una cárcel que existe todavía, aquí en el Príncipe.
Estuvo casi doce años preso en la cárcel, Carlos Montenegro, y escribió lo que él vio ahí, escribió esta novela y un libro de cuentos, todos temas de la cárcel. Y fue tan fuerte que entonces algunos intelectuales lo aprobaron inmediatamente, pero no se pudo publicar el libro en Cuba. La primera versión es en México y se publica en Cuba treinta años después. Y hoy en día Carlos Montenegro es practicamente un desconocido en Cuba, no se le aprecia como merece su obra. Y ya es un hombre muerto, ya murió.
Y casos como ése hay muchos, de escritores que viven en el exilio cuyos libros no se publican aquí. Así que es un tema que hay que asumirlo con paciencia.
P.- ¿Cuáles son las reacciones a tus libros por parte de los lectores cubanos?
PJG .- Hay una cosa muy interesante. Hay, sobre todo, gente joven que me adora. Me llaman por teléfono, vienen aquí. Sí, sobre todo gente joven, de mente abierta, gente que no tiene una visión política.
Las personas que tienen una visión excesivamente política les caen mal mis libros, demasiado política hacia la izquierda -entre comilla, porque creo que ya no existe esta izquierda-. Pero les caen mal mis libros porque hacen una lectura política. Y esto me ha dañado, me molesta mucho cuando los lectores ven en mis libros solamente política y sexo. Yo creo que de lo menos que hay, con el sexo lo hay bastante (empieza a reírse), pero de lo menos que hay es de política.
En esta novela que termino ahora, yo trato de tachar todas las alusiones políticas constantemente de manera que la política no se mezcle con la literatura. La literatura es mucho más universal, mucho más intemporal y la política es algo completamente coyuntural. Por eso yo trato de huir la política siempre que puedo. Pero bueno, aquí siguen la lectura política y no sé hasta cuándo.
P.- ¿Es para ti una especie de crítica al no anunciar la política que tanto está presente en la vida cotidiana cubana?
PJG . - Sí, quizás, lo que sucede es que ... Mira, yo fui periodista durante 26 años y yo me siento tan completamente defraudado de la política de los políticos, de todos los políticos y todas las políticas. Me da una cochina que EE UU, que Cuba que Jamaica. No me interesan la política ni los políticos. Pienso que no pueden resolver nada para la humanidad. A veces pienso que no tienen ni deseo de resolver nada, quieren resolver sus propios problemas de poder. Y por tanto, yo casi he hecho un bloqueo inconsciente en mi mente de la política.
Cuando fui periodista sufrí mucho, yo siempre estaba buscando temas originales, temas novedosos sobre todo los últimos doce años que trabajé en una revista semanal, tenía más posibilidades para desarrollar temas para reportajes amplios y sufría mucho, muchísimo. Entonces, cuando ya me dedico además a la literatura y publico la Trilogía sucia... en España, me sacan del periodismo, me expulsan del periodismo, sin razón sin nada de aviso, "toma, vete y adiós", así me dejan en la calle. Digo bueno, muy bien. Ahora me voy a dedicar solo a la literatura y se acabó el periodismo.
P.- ¿Qué significa, entonces, para ti literatura?
PJG.- Tengo asumido muy claro que la literatura no debe ser ni política, ni antropología, no sociología ni religión. Puede ser todo esto de un modo oblicuo, es decir de un modo inconsciente. Es decir el narrador no se debe plantear, hacer un estudio explícito en su novela. No. Tú estás contando una historia y dentro de esta historia entra la religión, la literatura se contamina con todo, de modo oblicuo.
P.- Sin embargo, dices que el escritor debería ser la consciencia alerta y crítica de la sociedad. ¿Con esto no te contradices?
PJG .- No, porque ahí mismo digo que el escritor debería ser la conciencia alerta y crítica de la sociedad, pero este trabajo, esta función no es su primera tarea. Su primera tarea es contar una historia. Después cada persona va a hacer su propia lectura de esta historia que tú estás contando.
P.- A pesar de lo que acabas de decir sobre tu aversión política quisiera insistir en que los intelectuales deberían tomar una posición política. No sólo en Cuba, sino también en Alemania y en otro países más ...
PJG .- Mira, lo que tu acabas de plantear, en teoría es muy bonito. En teoría yo estoy completamente de acuerdo contigo. Pero otra es la práctica.
Yo creo que hay una especie de amodorramiento por el exceso del dinero. Y no solo en Alemania sino en toda la Unión Europea, de la Europa que tiene dinero. A mi me parece que hay un amodorramiento producido por el dinero, por estas sociedades del consumo que te esclaviza y te convierte en un productor-consumidor. Es decir, producir libros como sea para consumir, y esto te narcotiza al extremo de que tienes miedo de quedarte fuera del sistema.
Hay otras sociedades donde hay una represión muy brutal. Lo que sucede es que a veces la represión se hace de manera silenciosa e indiscreta. Pero los intelectuales lo notan, saben que no pueden alzar demasiado la voz porque pueden ir a la cárcel o al exilio. Entonces, cada uno cuida su pellejo porque nadie quiere ir a la cárcel o al exilio por haber dicho algo por unas palabras que haya dicho. Y no estoy exagerando.
Hoy en día en el mundo hay una cantidad tan grande de escritores o periodistas perseguidos, exiliados, encarcelados o asesinados en muchos casos. Y esto sencillamente te coloca entre espalda y pared. ¿Y yo qué hago? Yo quisiera poder denunciar todo lo malo que está haciendo el gobierno de mi país. Pero por otro lado tienes miedo, eres un ser humano y no una máquina. Tienes miedo de que te encarcelen o te manden al exilio o, en otros casos, que te maten. Así que no es un tema que se puede ver así teóricamente.
Se sabe con escritores, como Günther Grass, por ejemplo, que es el inventor de la tesis de la conciencia crítica y alerta de la sociedad, un escritor puede ser crítico y alertoa en sociedades donde haya garantías constitucionales y un respeto total a los derechos humanos. Pero hay otras sociedades donde no existe esta garantía elemental, entonces, ¿qué va a hacer uno?
P.- La historia de "El Rey de La Habana" comienza con la muerte y termina con la muerte, una apocalipsis que salta desde un climax al otro. ¿Cuál era tu intención en esta novela?
PJG.- En el caso de "El Rey de la Habana" me interesaba analizar la pobreza como un círculo vicioso. Yo siempre he vivido entre gente muy pobre. Gente que vive al límite de la pobreza y me he dado cuenta que la pobreza es un círculo vicioso del que es muy difícil de salir.
Vivir en un lugar muy pobre donde no haya agua, no tienes comida, no haya amor, pues, eso te va encerrando cada vez más. Eres analfabeto, no encuentras trabajo, vives en la suciedad, vives desnutrido. Después se pasa en generación y generación y es muy difícil que alguien rompa esa cadena y comience un círculo de desarrollo. Y esto me interesaba concretamente en "El Rey de la Habana": analizar la pobreza como un círculo vicioso cerrado.
Esto lo veo yo aquí en este barrio donde vivo yo (San Lázaro, Centro Habana) y lo veía en Matanzas donde yo vivía. Sí, realmente yo siempre he vivido en lugares de gente que vive en el límite, al lado del barrio de putas, de gente muy pobre. Esto es un tema que siempre me obsesionaba. Por eso tenía que hacer una novela cerrada, una novela tajante y definitiva.
Es esto que quizás se le escapa a la gente analista. La ven como una denuncia. Pero no quiero denunciar nada. El "Rey de la Habana" puede suceder en Rio de Janeiro, y hasta en Madrid... En cualquier parte.
P.- ¿Pero no te estás moviendo en los cinco libros dentro de un solo problema al que no tienes respuesta?
PJG .- Un escritor puede escribir un solo libro a lo largo de su vida. No es un trabajo científico, ni siquiera es muy racional. Al menos para mi es así. Por eso, ese ciclo de Centro Habana, se puede leer como un solo libro. El cuento es como un golpe de karate, un solo golpe en un solo punto, pero la novela lleva un desarrollo muchísimo mayor. Una novela plantea una tesis.
Y ahora acabo de escribir la novela El nido de la serpiente, que de algún modo es el prólogo a la pentalogía, es decir, el Pedro Juan muy jovencito, entre 15 y 21 años.
P.- ¿Cómo te puedes explicar que Erich Hackl califica tus novelas como literatura neofascista?
PJG .- Me parece que ese señor no sabe lo que habla, o por lo menos es muy irresponsable al calificar de es modo a un escritor. Realmente yo considero que mis libros son profundamente humanistas y dan voz a los que no tienen voz.
P.- ¿Y por qué este exceso erótico?
PJG .- No creo que sea un exceso. Utilizo el sexo siempre como un recurso dramatúrgico para hacer avanzar la acción. Si lees con cuidado, comprobarás que nunca hay sexo gratuito.
Por otra parte, los cubanos somos un pueblo mestizo y alegre por naturaleza. Vemos al sexo y la música como una expresión de ese deseo de vivir. Quizás por eso también jugamos mucho con el idioma y con nuestra gestualidad. En fin, no tomamos la vida trágicamente.
P.- ¿Qué es lo cubano para Pedro Juan Gutiérrez?
PJG .- Yo no sé lo que es lo cubano. Yo intento ser un ciudadano del planeta. Y creo que puedo tener tantas cosas en común contigo o con tu compañero o como con un negro de aquí del lado. Somos seres humanos. Es bastante reaccionario estar buscando lo alemán si soy escritor alemán, o lo cubano si soy escritor cubano o si soy venezolano lo venezolano. Me parece una grandísima estupidez.
Yo utilizo elementos cubanos porque vivo aquí, porque conozco la cultura cubana, pero, por ejemplo la música que más me gusta es la música norteamericana. Me fascina la literatura norteamericana del siglo XX. O me gustan las teorías budistas y no la religión afrocubana que no me interesa tanto. Entonces me nutro de la especie humana que es lo valioso de la cultura al nivel planetario.
Eso de lo cubano me parece ya un criterio reaccionario ponerse a creer como ombligo y esto puede llevar a situaciones ...ustedes mismo de Alemania lo saben; no tengo que dar lecciones que esto es terrible, este tipo de nacionalismo que han hecho ahí.
P.- ¿Existe una literatura cubana o varias literaturas cubanas?
PJG.- Yo creo que hay una literatura cubana escrita por cubanos. Los cubanos somos obsesivos con algunos temas, no? Y se reconoce, a pesar de lo que te dije ahorita en el contexto de lo cubano, como principio teórico.
Pero yo sé que en la práctica sí que existe lo cubano, pero me molesta reconocerlo de una manera tan chauvinista. Yo creo que sí, que existe una sola literatura cubana, aunque se escribe en Londres, París o Miami. Existe una sola literatura y una sola plástica. Tenemos nuestras propias obsesiones quizás por ser caribeños, pienso yo.
Cuba es un pueblo mestizaje específico, negros africanos superseleccionados, cruelmente seleccionados por la esclavitud, y españoles básicamente, un poquito francés, holandés, asiático ... Este mestizaje y, yo creo, las condiciones climáticas y todo del Caribe da tanto a forma, de estilo de vida, una gestualidad, una forma de utilizar el idioma nuestro.
Todo esto influye en nuestra forma de escribir o de pintar o de cantar. Es decir, en ese sentido más serio se puede hablar de lo cubano. Pero no perseguir lo cubano de manera absurda como una propaganda de lo cubano.
Revolución y cultura:
(Larga pausa, de pronto empieza a reírse). Prefiero pasar de esta pregunta para no decir tonterías.
Moraleja:
No me gustan las moralejas. Me gusta respetar la inteligencia del lector.
Exilio cubano:
Una buena literatura muy dispersa que habrá que unir a un nivel. Exilio para mí es ante todo cultura, no dinero. Que hay que empezar a reconocer.
Postfidelismo:
No sé qué decirte. No se sabe. |