Lulú la perdida y otros poemas de John Snake (selección)

 
 
Lulú la perdida
Pedro Juan Gutiérrez

I

Esta señora tan elegante y sensata
tan profesora-inteligente-sabe-lo-todo
me ataca, siempre en privado:
eres un carnívoro asqueroso y hueles mal
debes de comer vegetales y frutas.
Vegetales frescos crudos y agua mineral.
Hueles como un león
es repugnante y me da asco.
Además eres paranoico
tienes que organizarte
para aumentar tu proyección internacional.
Vas mal/en este mundo no se puede vivir así/
en el aire/flotando/Estás en Europa
aquí la mujer tiene otras necesidades
otra sensualidad
otro nivel de consumo/hay que vivir
de un modo superior/un hombre inútil
y sin dinero no cuenta/sencillamente
no cuenta/¿me entiendes?/contesta, Johnny/
Me quedo en silencio
y la miro hipnotizado:
/¿Por qué te pones tan agresiva?/le pregunto.
Pero no escucha y sigue
descargando su estrés.
No sé ni de qué habla
Dice que ofendo a las mujeres
con mi pobreza y mi imbecilidad:
La poesía no da dinero/no seas estúpido/
prestigio, prestigio/entre cuatro gatos
que leen tu poesía/actúas como un imbécil/
Y la escucho
serenamente
¿Por qué soporto tanto?
Será que me excita
cuando se viste de puta y me cuenta sus historias.
Pone anuncios en los periódicos:
“Lulú la perdida, sólo hoteles de lujo, alto standing,
te daré sorpresas que no imaginas”.

II

Me confunde.
Delante de todos yo soy El Gran Johnny,
Big Johnny,
un poeta fascinante y monstruoso
que en vidas anteriores
ha sido sucesivamente
jefe de tribu, con una pequeña horda salvaje a su cargo
gladiador
samurai
princesa tonta, solterona, fea y malvada
monje budista y poeta zen famoso
dueño de burdel en Calcuta
vendedora de ostras y mariscos en Brest, madre de 6 hijos
traficante de esclavos
puta del puerto en Bologna
guerrero maya
negra simple con 8 hijos en una aldea africana
verdugo operario de guillotinas
prostituta en Liverpool
capitana de piratas lesbianas
geisha en Osaka
negociante en telas y cueros en Jamaica y New Orleans
marinero sodomita
y otras muchas vidas miserables y tremebundas
que prefiero olvidar/incluidas
varias abducciones
y finalmente el gran y famoso Big Johnny,
John Snake,
súmmum perfecto de mis vidas pasadas más agradables
Y Lulú es mi parásito ideal/con su doble vida:
puta de noche
y de día la gran filóloga cuarentona y solitaria
sería, disciplinada, aburrida, que viste de negro/a horcajadas
sobre el poeta/mi descubridora genial/
Me elogia continuamente y repite en voz alta:
“Oh, es adorable, su poesía es increíble/Va diez años
por delante de todos los poetas europeos”.
Hasta ahí todo va bien.

III

Pero en privado trasmuta en Lulú la perdida
con su ropa interior negra, encajes y tacones altos.
Los colmillos le crecen
Inventa cuentos/aunque sospecho que son ciertos/
de altos ejecutivos norteamericanos
que le pagan pequeñas fortunas
y le hacen vivir momentos estelares.
Tienen sexo en los baños de aviones
y de cafés de lujo
en cementerios de pueblos
en castillos abandonados
y hasta en iglús de esquimales./Me pagan en exceso, Johnny,
y eso me excita/Siempre quiero más dinero y más sexo/Ahora
tengo un cliente fijo dos veces por semana/un negro grandísimo
de New York/Muy misterioso/Sospecho que es del FBI o de la CIA/
Usa pistola y tres teléfonos móviles/un tolete grandísimo/Sólo
me puedo meter un pedacito/es un salvaje/Oh, ese negro, por Dios/
Cuando se va saca miles de dólares y me los da sin contar/como
si fueran monedas/

IV

En cualquier momento Lulú llamará
para invitarme a su casa:
“Oh, estoy sola y te necesito
después de todo eres mi poeta preferido”.
Ya me tiene harto.
Me huelo
y mi piel hiede a carne podrida.
Empiezo a asquearme de mí mismo.
Soy una hiena repugnante.
Tengo que pensar en eso de los vegetales
y evitar a Lulú la perdida
porque me confunde demasiado.
Debo alejarme.
Pero me llamará
y la lujuria responderá por mi.
Sí, okey, Lulú, esta noche.
Soy un microbio lujurioso alcohólico y pervertido
Espectaculares sus orgasmos sin penetración/Es una artista
del orgasmo prolongado/3-4-5-minutos-eyaculando/
A veces creo que es sólo teatro.
Tres orgasmos consecutivos/cada uno de 5 minutos/
Y sin penetración/corre y grita por el cuarto/
Oh, no, me vuelvo loco con Lulú.
Sólo con los juegos.
Chupa mi hermoso falo de oro
y yo chupo su clítoris y sus labios/ya se dispara/
y yo atrás de ella por toda la habitación
intento ensartar su vaginita estrecha y rosada
pero dice que eso es machismo y subdesarrollo:
“La penetración es ofensiva, Johnny. Sólo me dejo penetrar
por dinero, lo siento”/”No lo creo, Lulú, sólo piensas en
joder al macho”.
Siempre es igual.
El macho que se joda
que se quite el preservativo y se retire
o que se masturbe
en el lavabo del baño.
Nada de manchar la alfombra.
Pero todo seguirá igual.
La carne es débil.
Me gusta su esquizofrenia feminista antipenetrante
¿Seré masoquista?

V

Al día siguiente
le dice a sus amigas filólogas
que el gran poeta venido de ultramar
al menos podría aportar una botella de whisky:
“Bebe como un cosaco
y me hace pagar
todo lo que traga.
Jamás trae ni una aceituna.
Es un parásito el tal Johnny/¿Creerá
que es mi chulo?”.
Supongo que se excita mucho más.
Esconde su disfraz de Lulú la perdida
y se hace la mosquita muerta.
Muy europea la profesora
inteligente y analítica.
Víctima del tigre.
El tigre que acumula semen
como un imbécil.

© Pedro Juan Gutiérrez

Este poema pertenece al libro Lulú la perdida y otros poemas de John Snake

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