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Yo y una lujuriosa
negra vieja
Pedro Juan Gutiérrez |
Hace años
una haitiana
en medio de una consulta de vudú / en Guantánamo
me dijo que ella volaba sobre mi casa
por las noches
en forma de lechuza
Y así fue
a partir de ahí / durante muchos años
una lechuza pasaba sobre mi casa
cantaba tétricamente
y seguía volando aprisa
También comenzaron a aparecer los extraterrestres
Por las noches se hundían en el mar frente a mi casa
Alguna vez incursionaron en mi cuarto
y en la sala de la vecina
Y hasta enviaron a uno de ellos
con un cuerpo de mexicano de Sonora
Por esa época descubrí que mi mujer
Era una alcohólica insaciable y belicosa
y que yo también era alcohólico-agresivo
con pasión asesina hasta las puñalás
y los balazos
Descubrí además que no me gusta Shakespeare
y nada que sea canónico y ejemplarizante
Detesto a los teóricos de la literatura
con sus etiquetas y sus archivos bien ordenados
Tampoco resisto la vida matrimonial
ni los gobiernos autoritarios y represivos
ni las sesiones de A.A.
Descubrí que la vida es peligrosa
cuando uno tiene criterios propios /sobre todo
cuando uno tiene demasiados criterios propios/
y que mi generación sobrevive
atrapada en el desencanto y la furia
y lo mejor que se puede hacer es apartarse de todo
Y vivir
en una casita pequeña frente al mar
Una casita de madera
donde el viento silbe en las rendijas
acompañado por una lujuriosa negra vieja
pervertida y desenfrenada
Así podría llegar a un final aceptable
(ni pensar en un final feliz)
Frente al mar
con una negra vieja
sucia y medio loca
igual que yo.
© Pedro Juan Gutiérrez
Este poema pertenece al libro Yo
y una lujuriosa negra vieja
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